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Los bosques lluviosos:
Conservando lo que queda
Vista del Río Tembeling y el bosque circundante en el Parque Nacional Taman Negara, Malasia. (Foto de R. Butler)
Organizaciones no gubernamentales
Las ONGs son una fuerza que impulsa los esfuerzos de conservación hoy en día. Estos grupos sin fines de lucro financian y apoyan todos los aspectos de la conservación desde la investigación inicial hasta las iniciativas de protección del área, su implementación mediante esquemas de manejo y de conservación comunitaria hasta la construcción de alianzas entre oficinas de gobierno e intereses privados. Ellos apoyan y coordinan los movimientos populares, promueven la comunicación entre todas las partes y patrocinan iniciativas educativas tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo.
Movimientos populares
Con la tendencia global actual hacia la descentralización gubernamental, el control de los recursos forestales se está dirigiendo hacia los gobiernos locales y los organismos no gubernamentales. Un efecto de este proceso es que las decisiones sobre aprovechamiento forestal se pueden tomar a nivel local, en mayor sintonía con las condiciones locales y el beneficio de los habitantes. En años recientes, numerosos grupos locales han asumido su papel en la promoción del aprovechamiento sustentable que beneficia directamente a aquellos que viven dentro y cerca de los bosques.
En donde quiera que existen, los movimientos populares locales con frecuencia son la forma de acción más exitosa. Estos movimientos son capaces de crear suficiente revuelo como para retardar que los taladores y desarrolladores exploten las tierras forestales valoradas por los habitantes locales. Generalmente estos movimientos surgen a partir de la aparición o el aumento de presiones de intereses comerciales sobre el bosque. Los movimientos organizan protestas, trabajan para reformar las leyes locales y la educación, y con bastante frecuencia son el sitio de incubación para nuevas ideas y experimentos acerca de la conservación.
Como regla general, los pequeños proyectos populares han sido más exitosos que los proyectos de conservación foráneos dirigidos a distancia. Existen buenas razones para este éxito, ya que las organizaciones locales están mejor adaptadas para entretejer los proyectos de conservación dentro del entramado de la vida local, y sus proyectos tienden a ser sustancialmente más pequeños. Estos pequeños proyectos podrían servir como modelo para los proyectos nacionales e internacionales de mayor escala. Antes de adoptar un plan de conservación o de manejo de tierras, éste debe ser probado a escala local. De otra manera las probabilidades de éxito se reducen.
En el pasado estos pequeños movimientos fueron brutalmente reprimidos por el gobierno. Sin embargo, pequeños grupos conservacionistas trabajan incansablemente alrededor del mundo. Los movimientos ecologistas son fuertes en varios países tropicales, lo cual ha resultado en la reforestación de antiguas tierras boscosas. Entre los grupos más exitosos se encuentran los recolectores de caucho de Brasil.
Debido a que estos recolectores no tienen títulos de propiedad sobre el bosque, están trabajando para establecer "reservas extractivas"
—áreas protegidas donde las comunidades indígenas extraen productos forestales de manera sustentable.
El Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) opera bajo la premisa de educar a los campesinos locales acerca del uso sustentable de los bosques lluviosos. El proyecto conserva los bosques al mostrarle a los residentes los beneficios económicos por dejar los ecosistemas intactos y colectar productos forestales en 11 categorías: materiales de construcción, colorantes, fibras, alimento, alimento para ganado, medicinas, insecticidas naturales, aceites, adornos y resinas. Además del CATIE, existe una segunda fundación centroamericana que trabaja para educar a los locales acerca de cómo extraer las riquezas del bosque sin dañarlo; se conoce como FUNDECOR (Fundación para el Desarrollo de la Cadena Volcánica Central. El FUNDECOR (también véase "otros productos del bosque") tiene contactos con más de 90 propietarios para manejar 30,000 acres (12,120 hectáreas) de bosque de manera sustentable. Los ingenieros diseñan planes de manejo para los propietarios y les sugieren qué árboles derribar, entrenan a los leñadores legales para derribar árboles en la dirección que cause el menor daño a la vegetación circundante. El proceso elimina a los intermediarios para que los beneficios queden en manos locales.
Preguntas de repaso:
- ¿Por qué los movimientos populares con frecuencia son exitosos en los esfuerzos de conservación?
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Continúa: El Papel de los Individuos
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