Conservando lo que queda
El bosque lluvioso del Parque Nacional Ranomafana en Madagascar. (Foto de R. Butler) CONSERVANDO LOS BOSQUES LLUVIOSOS QUE QUEDAN El tercer componente para resolver el problema de la deforestación es destinar terrenos para la conservación. Tal como este sitio ha tratado de dejar en claro, la conservación no funcionará si no consideran las realidades económicas. El destino de los parques y reservas se encuentra en gran medida en las manos de sus habitantes y la conservación de los bosques tropicales mediante cualquier tipo de sistema de áreas protegidas solamente puede alcanzarse con el mejoramiento de sus condiciones de vida. Algunos estudios han mostrado que la deforestación y la invasión de los parques naturales generalmente disminuyen a medida que mejora la calidad de vida. En las secciones previas se han discutido los medios con los cuales se pueden elevar las condiciones de vida de la población rural. Esta sección final se centra en los mecanismos mediante los cuales podremos preservar algunas de las áreas boscosas remanentes. Existen dos componentes principales: el establecimiento de prioridades, mediante investigación y valoración económica, acerca de que áreas conservar, y la organización de los esfuerzos de conservación.

PRIORIZANDO LAS AREAS DE CONSERVACIÓN


INVESTIGACIÓN

No obstante el creciente interés y el estudio intensivo sobre el bosque lluvioso tropical, aún se desconoce mucho acerca de las especies que sostiene, las complejas interacciones entre las especies, el efecto que produce la pérdida de una especie en particular, y el papel completo del ecosistema. A medida que estos bosques desaparecen, se necesitarán estudios profundos para mantener la máxima diversidad y una cosecha sustentable. Además, se requerirán de investigaciones para determinar el tamaño y ubicación óptimos de las reservas para asegurar la menor pérdida de especies.

Cuando menos se necesitan más estudios que demuestren el valor económico de los bosques, para hacer frente a los planes de desarrollo con poca visión a futuro. La investigación también generará conocimientos acerca de como hacer que la recolección sustentable de los productos del bosque sea más eficiente y descubrirá nuevas fuentes aprovechables de alimentos, medicinas y otros productos.

REGISTRANDO A LAS ESPECIES: CÓMO Y POR QUÉ


Más del 95% de las especies del planeta permanecen sin ser descritas en el mejor de los casos, o son desconocidas en su mayoría. De una cantidad estimada de 5 a 50 millones de especies, únicamente se han documentado 1.8 millones; sin embargo, de éstas, muchas se conocen solo por su nombre científico, unos cuantos detalles acerca de sus orígenes y quizá otros datos sobre sus historias de vida. A la tasa a la que estamos describiendo las especies, tomaría unos 4,000 años describir todas las que existen en el mundo actualmente. Las especies más grandes y visibles, como las aves y los mamíferos ya han sido documentadas en su mayoría, aunque cada par de años se descubre una nueva especie de mamífero (cerca de una docena de especies de lémures desde 1986 y cuatro nuevas especies de primates en Brasil desde 1990), y un promedio de dos a tres especies de aves al año. Un estudio mundial de especies resultaría bastante benéfico.



El propósito de estos estudios es determinar donde pueden existir los "puntos calientes o hotspots". Estos son lugares con una gran diversidad de especies, muchas de las cuales son endémicas, es decir, que no se encuentran en ningún otro lugar. Actualmente existen varios niveles generales de estudios, entre los cuales están los programas de evaluación rápida (RAP) y los proyectos a largo plazo. Los RAP fueron creados por Conservación Internacional en un esfuerzo para investigar regiones poco conocidas que pudieran ser "puntos calientes." El área evaluada generalmente es relativamente pequeña y puede estar inminentemente amenazada por el desarrollo. Los equipos de trabajo se enfocan en ciertos grupos bien conocidos como mamíferos, reptiles y aves y, con base en su diversidad y endemismo, deciden si la región es lo suficientemente peculiar para conservarse. Si ellos juzgan que así debe ser, el RAP hace recomendaciones al gobierno e idealmente el área se decreta como reserva. Otros estudios, conducidos durante periodos más largos de tiempo y en superficies más grandes, están diseñados para aprender más sobre el ecosistema y para determinar como puede usarse de la mejor manera. Con frecuencia estas áreas pueden contener múltiples "puntos calientes" y no enfrentar amenazas inmediatas de desarrollo. El modelo para este tipo de proyectos es el Instituto de Biodiversidad de Costa Rica (INBio), cuyo objetivo es contabilizar todas las plantas y animales del país y usar esa información para mejorar la economía y el ambiente. En 1999, una ambiciosa expedición dirigida por el biólogo conservacionista Michael Fay recorrió a pie los bosques desde la República Centroafricana hasta Gabón a través del Congo. Exactamente 455 días y 2,000 km después, Fay completó el más extenso inventario de la cuenca del Congo realizado hasta la fecha. Los datos de este "metatransecto" fueron utilizados por tres gobiernos africanos para designar prioridades de conservación y sirvieron de base para el nuevo sistema de parques naturales de Gabón.

EL PANORAMA COMPLETO


Además de los inventarios de especies, se necesitan pruebas exactas y objetivas sobre la variedad de condiciones ambientales presentes en el bosque lluvioso. La cobertura forestal anual, las tasas de deforestación, el cambio climático, la sedimentación, el crecimiento urbano y el desarrollo desordenado, la erosión, la contaminación y otras tendencias deberían documentarse para evaluar apropiadamente la situación. Un estudio de esta naturaleza está siendo realizado por la NASA, conocido como Landsat, usando imágenes de satélite, al tiempo que Brasil tiene un programa de monitoreo del Amazonas que emplea más de 20 satélites. En 1998, la NASA y la Agencia Nacional de Desarrollo Espacial de Japón lanzaron la Misión de Medición de la Precipitación Tropical para colectar información sobre las lluvias y las condiciones atmosféricas tropicales. Los datos serán usados para pronósticos del clima, estudios climatológicos y predicciones agrícolas. La información se encuentra disponible en línea para el público.

La NASA, a través de su Observatorio de la Tierra y otros sitios web proporciona excelentes imágenes de satélite e información sobre los bosques tropicales.


Preguntas de repaso:
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