El sotobosque
Debido a que las semillas son los agentes del crecimiento futuro, muchas tienen defensas en contra de los depredadores para asegurar su supervivenca y germinación. Las plantas reducen la herbivoría y el consumo de semillas con la ayuda de estructuras defensivas como ganchos, pelos urticantes o espinas, y la producción de compuestos tóxicos que interfieren en la digestión o tienen un sabor desagradable. Normalmente las semillas están cubiertas con un material carnoso comestible que atrae a las aves y mamíferos, quienes se encargan de dispersarlas. Al ser la semilla tóxica o indigesta, termina siendo excretada o desechada. Por ejemplo, la nuez de la india tiene vástagos dulces y jugosos, pero posee una semilla tóxica, por lo que los monos ingieren el vástago carnoso y desechan la semilla.
Muchos árboles del bosque lluvioso, especialmente los que se encuentran en el interior, producen frutas caulíferas que crecen directamente fuera de la superficie del árbol. Este mecanismo le permite al individuo producir frutas largas y llamativas, que atraen a animales de mayor tamaño. Una de las frutas caulíferas de mayor tamaño, es la yaca del sureste de Asia, que puede llegar a medir tres pies de largo (1 m) y a pesar 110 libras (50 kg). La yaca produce un fuerte olor que atrae mamíferos nocturnos, como la zorra voladora. Otra fruta caulífera famosa del sureste asiático es el durián, que está cubierto de espinas y de la que se dice "tiene un sabor divino, pero huele como el infierno". El olor del durián es tan ofensivo que su plantación ha sido prohibida en algunos lugares públicos. Sin embargo, este árbol es un producto de exportación importante para Malasia, Indonesia y Tailandia, quienes en 1992 exportaron cerca de un millón de toneladas. El cacao y el café también crecen como frutos caulíferos.
Muchas semillas grandes han desarrollado estructuras defensivas en contra de sus depredadores. Algunas semillas diseñadas para recorrer el intestino de mamíferos grandes poseen una cubierta gruesa, mientras que las frutas con semillas grandes que son dispersadas por las aves tienen semillas con defensas químicas. Por ejemplo, la fruta de la nuez moscada se abre para revelar la existencia de una semilla grande, cubierta con un arilo naranja. La semilla es muy aromática y el olor actúa como advertencia y como repelente tóxico.
Preguntas de repaso:
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